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viernes, 19 de agosto de 2022

¿Cómo define Raymond Williams Cultura y Sociedad a lo largo de sus obras (1980, 1988 y 2003)?

Por Lic. Leidy Yadira Cruz Yanes


Este ensayo responderá a la pregunta ¿Cómo define Raymond Williams Cultura y Sociedad a lo largo de sus obras (1980, 1988 y 2003)? La cultura anteriormente era una revolución industrial, esto es, un conjunto de cambios, y modificaciones, pero con el pasar del tiempo se conoce que la cultura es un conjunto de creencias y tradiciones que tiene algún pueblo o ya sea un país, en este sentido cultura es todo lo que rodea hoy en día, ya que, conociendo sus tradiciones y sus culturas nacionales, da cuenta de que cada país, y ya sea un determinado municipio, tiene una creencia peculiar, diferente a otros municipios.  En el municipio del Triunfo en el departamento de Usuluán, por ejemplo, celebran el Festival del maíz, una tradición que por muchos años la han conmemorado y que año a año realizan esta actividad a lo grande, mostrando diferentes platillos típicos; y en el caso del municipio de La Unión y departamento homónimo festejan el festival gastronómico del marisco. Ello da cuenta de que a pesar de vivir en el mismo país cada municipio o algunos lugares en específico tienen tradiciones diferentes y muy peculiares.

El autor en sus principios  habla de la revolución industrial, es desde ese entonces que se conoce el termino de cultura, que va más a profundidad, en este sentido cuando habla de cultura hace referencia siempre a la revolución que hubo anteriormente, pero con el pasar de los años eso fue cambiando, y ahora no se llama revolución industrial, si no cultura. Hoy en día el concepto de cultura se desarrolla tanto en lo mental como en lo emocional, y es que cuando los autores hablan de cultura es un tema que permite dar respuestas a través de diferentes interpretaciones, de la posibilidad de estudiar y reinterpretar la tradición que describe experiencias de las generaciones que le otorgan sentido.


Obras estudiadas

Cultura y Sociedad


En su libro Cultura y Sociedad 1780-1950 De Coleridge a Orwell, de Raymond Williams, el autor explica cómo la noción de la cultura atraviesa diferentes épocas, planteando diferentes resignaciones emergentes que se presentaron durante la modernidad. Al mismo tiempo, es muy importante cómo el autor en sus obras describe la importancia de la cultura y la sociedad, en sus diferentes escrituras inglesas muestra también el acompañamiento de pensadores, artistas y escritores que contribuyeron a expresar las huellas que marca la cultura. Es importante conocer por ello qué es cultura. Cabe destacar que en este trabajo se dará a conocer desde donde viene la cultura y como el autor define Cultura y Sociedad en sus diferentes obras que ha escrito.

La palabra cultura será completada como un termómetro que registra las acciones humanas. En este sentido se debe tener presente que dichas acciones son parte de cultura, por ende, en el plano de las ideas y también como pueden ser resignificadas en el contexto de las actitudes humanas. Por ello, es necesario conocer la importancia que tiene la cultura, y desde donde inicio: “En sus sentidos modernos, apareció en la época de la Revolución Industrial”  (Williams, 1980, p. 9). Existen cinco palabras que son los puntos clave a partir de los cuales puede trazarse dicha importancia. Se trata de la Industria, la Democracia, la Clase, el Arte y la Cultura.

En primer lugar, la Industria, se refiere a que en el periodo en que su uso cambia es el que hoy se llama Revolución Industrial. Antes de ésta, industria era un sustantivo que se refería a un atributo humano específico, que podía parafrasearse como “aptitud”. (Williams,1980, p. 13). Precisamente la idea de revolución industrial va en el mismo sentido, dar expresión a cambios en la sociedad en su conjunto.

 En segundo lugar, la Democracia: que se conocía desde los griegos como un término que designaba el “gobierno por el pueblo”, pero solo llegó a ser de uso corriente en inglés en la época de las revoluciones norteamericana y francesa. En tercer lugar, la Clase: “puede fecharse, en su sentido como moderno más importante, aproximadamente en 1772” (Williams, 1980, p.14).

El artista o poeta se presenta indiferente al carácter mundano y al materialismo de la política y se aparta de las cuestiones sociales, se consagra a la belleza natural y al sentimiento personal. Esta mirada surgida dicotómica entre el poeta y el sociólogo con el correr del devenir histórico se entrelaza.

En cuarto lugar, el Arte: es notablemente similar, en su patrón de cambio a industria. Un arte había sido antaño cualquier destreza humana; pero Arte, significaba un grupo particular de destrezas, las artes “imaginativas” o “creativas”.  El Arte relacionado con el modo de vida es producto de la historia intelectual del Siglo XIX. La manera en que se ocupan y diseñan los espacios en las urbes, manifiestan los cambios económicos y políticos de época. El Arte depende de la calidad de la sociedad que lo produce, abiertamente es un rechazo a la especialización del arte cuando plantea recuperarlo para la vida cotidiana, destruido este arte por el sistema maquinista.

En quinto y último lugar, la Cultura: “cambia de manera similar en el mismo periodo crítico”. (Williams, 1980, p.15). La primera parte Cultura y Sociedad sobre las tradiciones del siglo XIX expresa que el humor de Inglaterra durante la Revolución Industrial describe el pensamiento de las primeras generaciones industriales y esos contrastes de hombres e ideas. Muchas voces condenatorias se alzaban en Inglaterra sobre las nuevas transformaciones como las de Burke y Cobbett.

Dos sobrevivieron como las más importantes: las de Burke y Cobbett. Pese a sus grandes diferencias, este hecho prevalece. Ambos atacaron a la nueva Inglaterra a partir de su experiencia de la vieja Inglaterra y, con su obra, dieron un vigoroso puntapié inicial a ciertas tradiciones. (Williams, 1980 pp. 19-20).

Así, la cultura cuando es observada dentro del contexto más amplio del desarrollo histórico ejerce una fuerte presión sobre algunos términos limitados de todos los demás conceptos. Hasta el siglo XVIII era un nombre de un proceso, la cultura de algo, de la tierra, de los animales o de la mente. La cultura incluye sus nuevos y evasivos significados.

Cultura entonces, se incorpora al pensamiento social inglés que desde la época de Coleridge era un modo de ampliar la concepción utilitarista, el autor pone el acento en las instituciones. Llamará cultivo a lo que Mill denomina cultura. Propone una idea social diferente y superior a las demás.  Por su parte, Cobbett veía aspectos de una misma civilización tales como “la multiplicación de las comunidades físicas” y “los sufrimientos de la gran masa del pueblo”.  (Williams, 1980, p. 57).


Marxismo y Literatura

Este texto fue escrito en 1988. Prologado en junio de 1980 por José María Castellet. Este autor refiere sobre la obra que ha descendido notablemente al menos en apariencia, el interés por los planteamientos marxistas, no solo en el campo de la cultura, menciona también que, en el libro Marxismo y literatura “en cierto modo, un sucedáneo de la práctica política”. (Williams, 1988, p. 7).Asimismo, en esta obra Williams reconoce como cultura también, “la forma en que se adapta la persona para poder escribir”, hasta la forma en como nos expresamos es parte de la cultura, aún, sin embargo, es todas esas tradiciones que se siguen viviendo desde los antepasados.

Así, la descripción de cultura, en virtud de la variación y la complicación, comprende no solo sus objetivos, sino también las contradicciones a través de las cuales se ha desarrollado. “El concepto funde y confunde a la vez las tendencias y experiencias racialmente diferentes presentes en formación” (Williams, 1988, p. 21).

Sociedad, economía, cultura: cada una de estas “áreas” identificadas ahora por un concepto constituye una formulación histórica relativamente reciente. La “sociedad” fue la camaradería activa, la compañía “el hacer común”, antes de que se convirtiera en la descripción de un sistema o un orden general. La “economía” fe el manejo y el control de un hogar familiar y más tarde el manejo de una comunidad, antes de transformarse en la descripción de un perceptible sistema de producción, distribución e intercambio. La “cultura”, antes de estas transiciones, fue el crecimiento la marcha de las cosechas y los animales y, por extensión, el crecimiento y la marcha de las facultades humanas. (Williams, 1988, pp. 21-22).
Palabras Clave

    Arte.

El Arte es cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones, y de igual manera una visión general al mundo, conocemos que arte son aquellas pequeñas artes que nosotros vemos, ya sea en un museo de artes o de también cuando vamos a exposiciones de fotografías o de cuadros pintados. Asimismo, Arte generalmente se refiere a cualquier destreza que tiene cada ser humano, en este sentido los dibujos que ellos realizan, y dan a conocer a la sociedad y fomentar más la cultura en el país: “Las artes correspondientes a otro grupo, el presidido por las siete musas: historias, poesía, comedia, tragedia, música, danza, astronomía”. (Williams, 2003, pp. 40-41).


    Cultura.

Es una de las dos o tres personas más complicadas de la lengua inglesa. En parte, esto se debe a su intrincado desarrollo histórico en varios idiomas europeos, pero principalmente a que hoy ha llegado a usarse para conceptos importantes en varias disciplinas intelectuales diferentes y varios sistemas de pensamientos e incompatibles. (Williams, 2003. p. 87).

    Sociedad.
La sociedad es reconocida como la relación que hay entre sí, de acuerdo a unas determinadas reglas de organización jurídicas y consuetudinarias, y que comparten una misma cultura en un espacio muy determinado, en este sentido sociedad es un grupo de personas que viven dentro de un grupo organizado, y que siempre están en conjunto para poder trabajar de la mano, cabe mencionar que podemos añadir lo del festival del maíz, muchas personas se organizan para poder llevar a cabo dicha actividad y la realizan de la mejor manera. Sociedad resulta hoy clara en dos sentidos principales: como término más general para designar el cuerpo de instituciones y relaciones dentro del cual vive un grupo relativamente grande de personas; y como término más abstracto para la condición en la que se forman dichas instituciones y relaciones. (Williams, 2003, p. 302).

Se reconoce que la sociedad cumple estándares que se le otorgan y que va de la mano con la cultura. Sin embargo, hay una distinción entre sociedad y estado, que a continuación se citará puntos muy importantes: “La sociedad y estado: la primera, una asociación de hombres libres, basada en todos los primeros sentidos activos; el segundo, una organización del poder, basada en los sentidos de jerarquía y majestad”. (Williams, 2003, p. 303).


Pensar la cultura y la sociedad desde la comunicación

Williams deja ver desde primera fila la figura que nos ayuda a conocer como la sociedad y la cultura pueden tener en los estudios de comunicación un lugar muy fructífero de encuentro, radicalmente, ambas van de la mano. En este sentido, se destaca que la cultura es parte de las creencias que tienen un pueblo y la comunicación es parte de ella misma. La cultura apareció en la revolución industrial junto con otros términos que forman parte de una jerga común, tales como “arte” e “industria”, en una tensión con el industrialismo; con ello deja claro que estas nociones entrevén visiones y actitudes, las cuales expresan más que aquello que denotan; es decir, regímenes, percepciones y sensibilidades. La noción de comunicación tiene en Williams una perspectiva materialista y cultural que renuncia a determinismos culturales. La cultura como se ha señalado posee una dimensión individual y otra colectiva de significados, que implica concepciones de mundo, formas de sentir y actuar, las cuales se encarnan en el lenguaje y se enmarcan en las instituciones sociales

De la cultura tradicional a la cultura en plena revolución industrial unas u otras con préstamos y contradicciones, herencias y construcciones que facilitan la significación y comprensión de los nuevos y variados significados y sentidos de las prácticas culturales. “La historia de la cultura es un registro de nuestras reacciones mentales y sentimentales al cambio de condiciones de nuestra vida común”. (Williams, p. 245, 1980).


Referencias

Williams, R. ([1980] 2001). Cultura y Sociedad:1780-1950. De Coleridge a Orwell. Argentina: Ediciones Nueva visión.

__ ([1977] 1988). Marxismo y literatura. España: Ediciones Península. Traducción de Pablo di Masso.

__ (2003). Palabras Clave. Un vocabulario de la cultura y la sociedad. Edición revisada y ampliada. Argentina: Ediciones Nueva visión.




Notas


[1]Edmund Burke (Dublín, 12 de enero de 1729-BeaconsfieldBuckinghamshire; 9 de julio de 1797) fue un escritor, filósofo y político, considerado el padre del liberalismo conservador británico, tendencia que él llamaba old whigs (viejos liberales), en contraposición a los new whigs (nuevos liberales, de ideas progresistas), quienes, al contrario de los old whigs, apoyaban la Revolución francesa, de la que Burke fue un acérrimo enemigo.” Wikipedia (2022), https://es.wikipedia.org/wiki/Edmund_Burke 

[1]William Cobbett, también conocido por su pseudónimo Peter Porcupine (FarnhamSurrey9 de marzo de 1763 – NormandySurrey18 de junio de 1835) fue un periodista, naturalista, y político británico.” Wikipedia (2022), https://es.wikipedia.org/wiki/William_Cobbett

[1] Samuel Taylor Coleridge (21 de octubre de 1772-25 de julio de 1834) fue un poeta, crítico y filósofo inglés, uno de los fundadores, junto con su amigo William Wordsworth, del Romanticismo en Inglaterra y uno de los lakistas. Sus obras más conocidas son, posiblemente, Rime of the Ancient Mariner (Balada del viejo marinero) y Kubla Khan, así como su obra en prosa Biographia Literaria. Wikipedia (2022), https://es.wikipedia.org/wiki/Samuel_Taylor_Coleridge



Leidy Yadira Cruz Yanes
 se graduó de la Licenciatura en Comunicación Institucional y Periodismo de la Universidad Gerardo Barrios. Ha realizado otros cursos enfocados en el área de las comunicaciones y en el marketing. Ha culminado recientemente un Diplomado en Diseño Gráfico.

jueves, 18 de agosto de 2022

¿Cómo se entienden los conceptos de hegemonía y cultura en Gramsci?

Por Brenda Melissa Joya Renderos

Fuente: https://www.igsitalia.org/

Hablar de Antonio Gramsci supone un reto para cualquier académico, pues siendo uno de los referentes en filosofía en temas de cultura y comunicación, analizar su pensamiento desde una postura innovadora es realmente desafiante. Por lo tanto, este ensayo se enfoca en la comprensión de los términos de hegemonía, sentido común y cultura que Gramsci propone, su relación de análisis y posibles aplicaciones; así como comprender la postura del autor en su contexto. Para ello se revisan, tanto obras directas del autor principal, como otros autores que han estudiado el pensamiento del filósofo italiano. Ese es, por lo tanto, el aprendizaje principal en este ejercicio de reflexión y ampliación de conocimientos sobre el pensamiento de uno de los grandes del siglo XX. 

Para todas las profesiones académicas es necesario el estudio de textos académicos, tal cual es la química para laboratoristas o fisiología para médicos; en el caso de las ciencias de la comunicación, es el estudio de sus teorías su principal herramienta de análisis; con ellas se pueden entender razones de interacciones humanas, formas de ver el mundo, mediaciones, interacciones, etc. Forman parte del abanico de posibilidades para sumergirse en reflexiones teóricas de este campo.

En el apasionante mundo del estudio académico de las comunicaciones sobresale Antonio Gramsci, un filósofo, dirigente y periodista italiano que destaca por su aporte en diversos ámbitos, uno de ellos es el cultural. Gramsci tuvo sus estudios en la Universidad de Turín en filología, fue fundador del diario comunista l'Unità, secretario general del Partido Comunista Italiano y diputado por Venecia (Infoamérica, s. f.). Esto da un panorama de la vida Gramsci, más aún al saber que una de sus obras más famosas fueron los cuadernos que escribió desde prisión, donde según Infoamérica (s.f), recoge “el núcleo central de su pensamiento”.


Fuente: https://izquierdaweb.com/82-anos-de-la-muerte-de-antonio-gramsci/

De la biografía de Gramsci se rescata – entre muchas otras cosas – su capacidad de análisis en cuánto al contexto vivido, es decir, que con la experiencia que tuvo al estudiar la filosofía de la praxis y la influencia de la Unión Soviética en el ejercicio político de Europa resalta su deseo y ambición de querer aplicarlo al contexto italiano. Ese espíritu que sobresale en Gramsci -además de su inherente intelectualidad- lo lleva a escribir obras que han trascendido en el tiempo. Su teoría y sus fundamentos han logrado desentramar conceptos que explican realidades actuales, en otras palabras, la vigencia de su análisis permite encontrar respuestas y formas de analizar fenómenos culturales, comunicacionales, educativos, y políticos actuales. Por ello, el ensayo se centra en el aporte a la cultura, específicamente en el término hegemonía y cómo este proceso influye en la forma de interpretar el funcionamiento del mundo en cuanto a sus relaciones productivas con su modo de producción y las relaciones sociales que se establecen; así como identificar qué envuelve el análisis de la realidad desde una postura hegemónica o contra hegemónica desde una mirada cultural y comunicacional. Gramsci entiende por hegemonía:

Algo que opera no sólo en la estructura económica y la organización política de la sociedad, sino, además, específicamente, sobre el modo de pensar sobre las orientaciones teóricas y hasta sobre el modo de conocer (citado por Gruppi, 1978, p. 10).

Fuentehttp://www.filmaffinity.com

Además, Gruppi ayuda a la comprensión de hegemonía diciendo que “es tal en cuanto se traduce en una reforma intelectual y moral” (p. 102). Estas definiciones invitan a confirmar que la hegemonía se encuentra en esa dimensión simbólica a la que pertenecen nuestras estructuras mentales, es decir, la forma en que razonamos, la forma de explicarse sucesos, relaciones sociales y el entorno. La hegemonía, según Gramsci, la podemos comprender como algo ubicuo y que se construye por canales que pasan desapercibidos o en un proceso de normalización en su máxima expresión. Incluso se podría decir que las conciencias individuales sobre este proceso no se están asumiendo como una realidad existente porque su campo de elaboración hegemónico pasa en la dimensión simbólica e intangible como las estructuras mentales de los individuos.

Según algunos postulados básicos sobre la filosofía de la praxis, cada estructura económica que avanza -que varía por el desarrollo de sus fuerzas productivas- tiene su superestructura política e ideológica; por lo tanto, un análisis de Marx citado por Gruppi (1978) clarifica que “no es la conciencia de los hombres la que determina su ser; por el contrario, su ser social es lo que determina su conciencia” (p.31). Es decir, si una clase hegemónica impregna su concepción del mundo en las clases subalternas, la conciencia de estas clases – aunque sean proletarias – serán hegemónicas y, por ende, su práctica reforzará dicha hegemonía. Además, Gruppi confirma que la superestructura de la base económica está en el modo de pensar, es decir, la conciencia.

Con estas especificaciones se comprende que la superestructura es un aparato hegemónico, en el cual se vierten ideas con el propósito de crear conciencias y maneras de ver el mundo, independientemente de la clase social a la que pertenecen. Por lo tanto, la superestructura es considerada hegemónica, sin embargo, no se podría clasificar como la única expresión de hegemonía.

Nota: Autora, Eulogia Merle

Además, se comprende la hegemonía como un proceso de dirección política e ideológica con múltiples manifestaciones en la sociedad civil que influencia el sentido común de dicha sociedad podemos hablar de esa capacidad para instalar y provocar concepciones del mundo. Gramsci (1971) se refiere al sentido común como “un orden intelectual” y “una norma de conducta” (p. 14). También aprovecha para agregar que en el sentido común tiene características difusos y dispersos de un pensamiento genérico de cierta época y de ambiente popular. Pero que toda filosofía tiende a convertirse en sentido común de un ambiente determinado.

Es decir, que Gramsci vincula el sentido común a la vida cotidiana, en la manera de interactuar en un ambiente u entorno. También reflexiona sobre el contacto cultural con los “simples” -en referencia a la sociedad civil o aquellos que denominan estratos subalternos- que son los que construyen un sentido común que sea capaz de mantener sus propios pensamientos individuales pero que conecte con la coherencia de transformación en una colectividad.

Nota: Ilustración de Daniel Grande 

Lo anterior es algo que en Gramsci se identifica como un sello en sus obras: la continua insistencia de la transformación de la sociedad. Esto tiene su explicación en la teoría marxista por la que era guiado y manifestaba que esta teoría aplicada lograría una nueva forma de convivir, una transformación y creación de una nueva cultura. También deja la puerta abierta a preguntas como ¿en quiénes crean esas conciencias y esas nuevas concepciones del mundo? Pues en una sociedad determinada y a lo que teóricos marxistas denominan las “masas”. La hegemonía, pues, se caracteriza por influir en la estructura económica, social y política, y sin dejar de lado la influencia cultural. Se reflexiona por tanto que la hegemonía tiene su aplicación en la vida cotidiana como el sentido común que orienta a las personas a actuar y pensar de determinada forma.

Es válido cuestionarse la posibilidad que grupos de hombres y mujeres podrían identificar las fuerzas hegemónicas de la que son parte y cómo se relacionan con la conciencia política. Gramsci (1971) lo plantea así:

La comprensión crítica de sí mismo se logra a través de una lucha de "hegemonías" políticas, de direcciones contrastantes, primero en el campo de la ética, luego en el de la política, para arribar finalmente a una elaboración superior de la propia concepción de la realidad. La conciencia de formar parte de una determinada fuerza hegemónica (esto es, la conciencia política) es la primera fase para una ulterior y progresiva autoconciencia, en la cual teoría y práctica se unen finalmente (p. 16).


Nota: Ilustración de Daniel Grande

Gramsci deja claro dos cosas: Primero, se habla la pluralidad de la hegemonía que se encuentran en disputa por, quienes él caracteriza como “masas”, hombres y mujeres de la sociedad, y que cada uno pasa a ser consciente o no de la fuerza hegemónica de la que forma parte; segundo, aparece nuevamente su señalamiento a la filosofía y praxis del ejercicio político, al referirse que ese ejercicio de la autoconciencia es un punto de coincidencia para la transformación práctica de la realidad.

Además, el italiano esclarece continuamente en sus análisis de no caer en el “mecanicismo” en las elaboraciones conceptuales y filosóficas que tengan que ver con la unificación entre la teoría y práctica, si no verlo como un “devenir histórico” (Gramsci, 1971, p. 17). Es decir, practicar en ejercicio político que hace un llamado a analizar la globalidad de un fenómeno o situación. Eso mismo aplica con las fuerzas en disputa que se menciona, es procurar analizarlo sin polaridades.

Llama la atención la insistencia de Gramsci (1971) que este proceso de reforma intelectual y moral debe estar guiado por quienes se dedican precisamente a la intelectualidad. Sin embargo, debe buscar un progreso intelectual de masas y no solo de pequeños grupos para no limitar la actividad científica y que el sentido común no quede en sus “estímulos más primitivos” sino conducirlo a una “concepción superior de la vida” (p13).

Definitivamente Gramsci veía el involucramiento de las masas como una parte clave para esa reforma intelectual y moral. Además, cabe destacar que el autor también hacía reflexiones teóricas para el quehacer de los partidos políticos en su función histórica, y cómo debía ser la relación entre dirigentes y masas, así como de las tareas de la actividad científica entre otros temas que también rescatan el aporte teórico de Antonio Gramsci. Por ello, continuamente los relaciona con el término de hegemonía y cultura, ya que, para perseguir esos objetivos políticos y sociales, los términos estudiados en este ensayo no están desconectados. 

Gramsci (1975) en los cuadernos de la cárcel explica el “ejercicio normal de la hegemonía” y nos dice que:

Está caracterizado por una combinación de la fuerza y del consenso que se equilibran, sin que la fuerza supere demasiado al consenso, sino que más bien aparezca apoyada por el consenso de la mayoría expresado por los llamados órganos de la opinión pública (p. 124).


Fuente: https://gramscilatinoamerica.wordpress.com/2019/02/08/gramsci-y-los-cuadernos-de-la-carcel-un-cortaziano-modelo-para-armar/

Esto proporciona otras categorías de análisis para la comprensión de hegemonía: el consenso y la fuerza. Generalmente el consenso se interpreta desde una connotación de voluntad u conformidad, y la fuerza se relaciona como dominio represivo u armamentístico o fuerzas policiales, etc. Un análisis aplicado de lo anterior, es la invasión y colonización de América, en el cual se encuentra un peso importante del componente ideológico en el proceso de la imposición de determinadas concepciones del mundo (relacionada a la monarquía, la iglesia, explotación de materiales, etc.)  sobre las poblaciones originarias. Siendo este suceso el ejemplo de una hegemonía de dominación y conquista por la fuerza, con la aplicación de aparatos de represión caracterizados en su tiempo como los avances en la pólvora y metalurgia en el campo de dominio de territorios y guerra.

¿Pero qué ejemplo puede haber sobre el consenso y que quede evidenciada la característica de “voluntario”? La Iglesia y la religión. Por consenso institucional y de la feligresía no se oponen a la manera de ver y analizar la realidad desde su religión. Sin embargo, esta institución a través de su historia ha aplicado una hegemonía de su filosofía a los creyentes en ambas vías, por consenso como ya se explicó, a través del poder que representa en una sociedad y el significado simbólico que tiene en determinadas poblaciones el pertenecer a una iglesia, principalmente la católica. Y no se puede evitar pensar en la historia cruenta de la iglesia al expandir su religión con vestigios de sangre, tortura y explotación humana, como el caso mismo de la invasión y colonia, así como la inquisición en Europa.

Gramsci y cultura

Interiorizar el concepto de hegemonía es fundamental para entender cómo la cultura – una dimensión simbólica en disputa y en constante reconstrucción – se determina por condiciones de una región específica que sean estructurales, llámese económicas, políticas y sociales. Cada ser humano, en el proceso de la vida misma, va adquiriendo conciencia del entorno del que forma parte, de la manera en cómo se vive y percibe la realidad que lo rodea. En fin, lo que se ha denominado forma o estilo de vida como sinónimo de cultura.

Pulido Chaves (2021) en conjunto con CLACSO aportan al proceso de dimensión y comprensión del término cultura basándose en los conceptos que proporciona Gramsci. Por lo tanto, expresa que es:

Organización, disciplina del yo interior, apoderamiento de la personalidad propia, conquista de superior consciencia por la cual se llega a comprender el valor histórico que uno tiene, su función en la vida, sus derechos y sus deberes (p. 33).

Nota: Ilustración de Daniel Grande

Sobresale nuevamente el llamado de Gramsci a la autoconciencia de hombres – y mujeres – y agrega otros componentes como organización o función en la vida que podría interpretarse en el plano de la acción/práctica, principalmente cuando alude a sus derechos y deberes. De alguna manera está involucrando el papel de individuos en una estructura como es la sociedad, una comunidad o una institución, etc. Incluso podría vincularse sobre las mediaciones existentes para una expresión cultural. Ciertamente Gruppi (1978) también aporta a la comprensión de hegemonía-cultura al confirmar que: “La hegemonía se realiza en tanto esta identifica las mediaciones, las coaliciones con otras fuerzas sociales, encuentra también relaciones culturales, establece contacto y un cotejo cultura y hace valer las posiciones propias en el campo cultural” (p. 87).

Si se tiene clara la relación sobre que la hegemonía se reproduce a través de una superestructura –entendiéndolo como un campo ideológico– es inherente hablar de los mecanismos que tiene esta como la educación, la religión, medios de comunicación y otras maneras de establecer interacciones sociales y compartir esas ideas que fortalecen el aparato hegemónico. A través de estos canales se naturaliza una construcción cultural basada en una clase hegemónica.

Gramsci (1971) se refiere que para hacer una nueva cultura es necesario difundir verdades y socializarlas – ampliarlas u extenderlas – y “convertirlas en base de acciones vitales, en elemento de orden intelectual y moral” (p. 9). También, el italiano aprovecha para profundizar la reflexión que es mejor que una nueva verdad -interpretándose como una nueva cultura- sea patrimonio para que la masa de hombres sea llevada a pensar coherentemente la realidad de su presente, y no que quede como patrimonio en los intelectuales y sus pequeños grupos.

Por lo tanto, la cultura denota la característica de ser construida por quienes la viven, que sea una práctica diaria y no premeditada para que se vuelva un aspecto cultural en el sentido común de un determinado grupo social. La cultura con sus múltiples expresiones, por el paso de la historia, se ha afirmado que mantuvo el carácter de ser patrimonio de intelectuales, sobre eso Gruppi (1978) retoma un análisis de Gramsci que analiza del contexto italiano mencionando que:

La única forma de arte y cultura que, según Gramsci, asumió la función nacional y popular, que ha llegado profundamente a los sectores y los ha vinculado a ciertos conceptos del bien y del mal, del compromiso civil, etcétera, ha sido el melodrama, la ópera (p. 117).

Nota: El Melodrama. Fuente: https://bustena.wordpress.com/historia-de-la-musica-online/el-siglo-xix/unidad-18/

A raíz de eso, se interpreta que la cultura debe tener una función nacional y popular, entendiendo este concepto como una asimilación en las clases subalternas para vincular un valor a alguna acción; por ejemplo, en Italia se vinculó los sentimientos cívicos en el melodrama y la ópera. En la actualidad, se ejemplifica en diversos países que, con su propio folclore, ritmos, representaciones artísticas públicas, etc. se está cimentando una “cultura nacional”. No es difícil de ilustrar cómo la humanidad tiende a ensalzar los valores cívicos - tras la conformación de los Estados-Naciones como forma política de organización- a símbolos que buscan la cohesión y unificación de sus individuos. Otro ejemplo podrían ser las canciones emblemáticas de cada región y los tipos de danzas específicas que se ha venido asimilando como parte de la concepción de cultura.  Así se cumple con lo que Gramsci (1978) afirma que la reforma intelectual y moral, o sea hegemonía, debe fundirse en las mentalidades de todos los estratos de las clases subalternas (p. 118).

Por mencionar a la región mesoamericana y destacar los ritos vinculados a la cultura de pueblos originarios que prevalecen y coexisten en varias regiones tales como Guatemala, Honduras, México y El Salvador. Es decir, en estas regiones se ha logrado identificar valores como el respeto o agradecimiento en símbolos específicos, que algunas de ellas tienen su explicación en el sincretismo religioso por el que atravesó el continente. Siendo así un claro ejemplo de cómo el sentido común y las estructuras mentales tuvieron una transformación a nivel simbólico de quienes habitaban el continente incluso marcando la mentalidad de la descendencia de estos.

Relación lenguaje - sentido común - cultura

Según Gramsci (1971) considera que al emplear el lenguaje es hacer filosofía espontánea porque es propio de “todo el mundo” y que el lenguaje es “un conjunto de nociones y conceptos determinados y no simplemente de palabras vaciadas en contenido” (p. 7). Con esto, el autor introduce la posibilidad que las personas realicen cuestionamientos a estructuras, que se tenga la posibilidad de analizar e interpretar el mundo porque se tiene la capacidad dada desde una de las más naturales del ser humano: el habla y el lenguaje.

Para realizar este análisis Gramsci (1971) profundiza que el sentido común sobrepasa una elaboración individual de conceptos, e invita a verlo como “la lucha cultural por transformar la mentalidad popular y difundir las innovaciones filosóficas” entre ellas claramente el lenguaje y el idioma (p. 30).  En la misma obra se brinda su primer acercamiento al término lenguaje al afirmar que:

Me parece que se puede decir que “lenguaje” es esencialmente un nombre colectivo que no supone una cosa única ni en el espacio ni en el tiempo. Lenguaje significa también cultura y filosofía y, por lo tanto, el hecho “lenguaje” es en realidad una multiplicidad de hechos más o menos orgánicamente coherentes y coordinados. Llevando al límite se puede decir que cada parlante tiene su propio lenguaje, esto es, un modo propio de pensar y de sentir (Gramsci, 1971, p. 31).

Nota: Ilustración de Daniel Grande

Esto esclarece definitivamente la vinculación de sentido común y lenguaje porque cada individuo tiene su propia mentalidad que es expresada a través del lenguaje e incluso de cómo se vive y, por ende, hace referencia a los agrupamientos de personas que se dan alrededor de un habla que estimulan una especie de un “terreno común cultural” donde se pueda tener un lenguaje común, incluso, modos comunes de razonar (Gramsci, 1975).

Este análisis abre la puerta al cuestionamiento sobre cómo se está interpretando el lenguaje en la actualidad, es decir, se dimensiona que el lenguaje es como un camino dentro de este terreno común cultural y que este sea una forma para influir las estructuras mentales y, por consecuencia, del sentido común. Esto podría incluso ser analizado por la lucha política de la resignificación del lenguaje, por ejemplo, en el uso del lenguaje inclusivo, o anexión de palabras de un ecosistema digital que es naturalizado y expresado como si hubiesen tenido el carácter de inherencia a través del tiempo.

 Como se debe suponer, no se puede ni debe separar la idea que todo sistema cultural tiene como pieza fundamental el lenguaje. Al fin y al cabo, el lenguaje nombra, califica, normativiza y valora las cosas y las relaciones entre hombres y mujeres; por lo tanto, transformar el sentido común, es también transformar el lenguaje (Gramsci citado por Paoli, 1984).

¿Qué reflexión haría Gramsci en los tiempos de la era digital?

Nota: Ilustración de Daniel Grande

Sin duda, el ejercicio de sintetizar y reflexionar sobre postulados de Gramsci en estos temas provoca reflexiones de diversa índole y revela muchas otras posibilidades para seguir explorando. Es realmente cautivante tratar de entender el análisis de Gramsci, así como dimensionar la capacidad analítica y su forma de ver el mundo, y más importante, su llamado continuo a la transformación de este. El ensayo no pretende contestar qué diría Gramsci en un contexto digitalizado -donde el propio capitalismo ha adquirido otras características que Gramsci no logró ver- sin embargo, estudiarlo como un autor que brindó aportes desde condiciones específicas en un tiempo y espacio determinado puede brindar luces a quienes estudian comunicación y cultura teniendo así un reto de seguir innovando en teorías que sigan rescatando el aporte de Antonio Gramsci.

Finalmente, aquella sentencia conocida del juez que lo mandó a prisión con el argumento de “impedir que ese cerebro siguiera funcionando” fue una acción en la que queda demostrada que el ingenio de intelectuales del nivel de Gramsci no puede ser detenido porque siempre encuentra maneras de brotar y perdurar. Por tanto, es que su legado sigue teniendo influencias en la manera cómo se piensan la relación comunicación-cultura (Schmucler, 2008, p.501).

Referencias

 Gramsci, A. (1971). El Materialismo Histórico y la Filosofía de Benedetto Croce. Argentina. Ediciones Nueva Visión S.A.I.C (Traducción Isidoro Flambaun). https://creandopueblo.files.wordpress.com/2011/08/gramsci-elmaterialismohistorico.pdf

Gramsci, A. (1975). Cuadernos de la Cárcel. Turín. Ediciones Era (Trad. Ana María Palos). https://kmarx.files.wordpress.com/2012/06/gramsci-antonio-cuadernos-de-la-cc3a1rcel-vol-1.pdf

Gruppi, L. (1978). El concepto de hegemonía en Gramsci. México. Ediciones de cultura popular.

Infoamérica. (s. f.). Antonio Gramsci. https://www.infoamerica.org/teoria/gramsci1.htm

Paoli, A. (1984). La lingüística en Gramsci. México. Editora PREMIA. http://www.comunicacion4.com.ar/archivos/PAOLI-LaLiguisticaEnGramsci.pdf

Pulido Chaves, O. (2021) Hegemonía, cultura y educación: introducción a las estructuras culturales disipativas. México. CLACSO. http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20210805020644/Hegemonia-Pulido-Chaves.pdf

Schmucler, H. (2008). Comunicación, cultura y desarrollo. En A. Gumucio-Dagron y T. Tuffe. (comp). Antología de comunicación para el cambio social: lecturas históricas y contemporáneas. Consorcio de Comunicación para el Cambio Social.



Brenda Melissa Joya Renderos
es Graduada de Licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Don Bosco. Actualmente estudiante de la Maestría en Gestión Estratégica de la Comunicación de la Universidad José Simeón Cañas (UCA). Experiencia en Monitoreo de medios, administración de redes sociales y producción multimedia.