Blog de la asignatura "Comunicación y Cultura" de la "Maestría en Gestión Estratégica de la Comunicación" de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (año 2022).
Catedrática: Mtra. Lorena Brondani.
Durante la última década el desarrollo de los medios de comunicación social, han permitido, favorecido un comportamiento acelerado, por no mencionar los años luz que viajó después de un contexto como el de la COVID-19, que modificó y precipitó el consumo de todo tipo de tecnología, producto o servicio relacionado con la digitalización y los servicios de comunicación. Desde principios de los 2000 el auge de los medios de comunicación social, establecieron un antes y un después sobre el uso de la web 2.0 y la forma en la que se consumía los medios de comunicación en masa y los que en ese momento eran los nuevos medios de comunicación social. Vale aclarar que la Web 2.0 alude “a aquellos sitios web que facilitan compartir información, la interoperabilidad, el diseño centrado en el usuario y la colaboración en la World Wide Web” (Wikipedia, 2022a). Por ello, desde esta perspectiva, analizaré la visión de José van Dijck y su aporte al desarrollo a la cultura digital.
Sobre José van Dijck
José van Dijck es profesora de Estudios de Medios Comparativos en la Universidad de Ámsterdam, cuenta con un Doctorado en Literatura comparativa de la Universidad de California, San Diego (UCSD). (Wikipedia, 2022b) Las áreas de investigación de van Dijck incluye los medios de comunicación y la ciencia, las tecnologías de los medios, la cultura digital, la popularización de la ciencia y la medicina, la televisión y la cultura entre otros. Ha hecho estudios investigativos, como “Entender la Lógica de los Medios Sociales” este en co-autoría con Thomas Poell, profesor de data, cultura e instituciones de la Universidad de Ámsterdam; a la vez Van Dijck escribió textos como “Memorias mediáticas en la era digital” publicado por la Universidad de Stanford. Pero sin duda uno de sus principales y más grandes aportes es su libro traducido al español como La Cultura de la Conectividad: Una historia crítica de las redes sociales el cual presenta un análisis detallado de los medios de comunicación social, estableciendo un acercamiento más puntual dentro de su estudio a plataformas sociales específicas.
La pregunta que este ensayo responderá será ¿Cuál es al aporte teórico que presenta Van Dijck para una visión mercadológica? ¿La lógica que plantea en sus obras, pueden ser parte de la formulación de estrategias comerciales en ecosistemas conectivos? Tomé como punto de partida dos de sus obras claves: el artículo de investigación: “Entendiendo los medios sociales, para la Universidad de Ámsterdam el cual desarrollo en co-autoría con Thomas Poell, y a la vez me enfoqué en los principales aportes de realiza en el Capítulo 1: “La producción de la socialidad en el marco de una cultura de la conectividad”, y el Capítulo 2: “Desmontando plataformas, reconstruyendo la socialidad” de su libro “La cultura de la conectividad”.
En el artículo de investigación los autores me llevan a un contexto en el cual el planificación y ejecución de estrategias comerciales, a través de medios de comunicación en masas se enfocaba, tal como su nombre lo dice, en atraer a las masas, teniendo como centro la comunicación unidireccional y la atracción de audiencias con imágenes, videos, o textos que generan un alto impacto. Mencionan que, dentro de esta etapa, el principal sentido de la producción de contenidos era conducente en la generación de ingresos para las grandes corporaciones, sean esta televisión, prensa, radios u otros asociados a poder atraer multitudes, en tal sentido la comunicación y producción de contenido estaba en una sola dirección. Con la llegada de la web 2.0 surge un punto de quiebre, con la llegada de los medios de comunicación social. (van Dijck & Poell 2013, p. 4)
Me gustaría poder retomar la definición de medios de comunicación social, que establece Van Dijck la cual establece que se pueden definir a los medios sociales como “un grupo de aplicaciones de internet construidas sobre los cimientos ideológicos y tecnológicos de la web 2.0 para permitir la creación e intercambio de contenido generado por los usuarios” (van Dijck, 2016, p.11).
La generación de contenido y su intercambio se ha convertido en la pieza central de toda estrategia ya sea esta comunicacional o mercadológica. Ya que es así como se llega a los diferentes segmentos de mercados o públicos objetivos que hemos establecido. Tal como establece Van Dijck y Poell (2013), los medios sociales tienen cuatro elementos en su lógica: Programalidad, Popularidad, Conectividad y Dataficación. En esta deconstrucción desde su inicio se podían establecer los lineamientos o direcciones en las que las plataformas sociales iban a tomar su rumbo. Los cuatro elementos siguen funcionando de manera proporcionalmente directa, después de veinte años de lanzamiento de las primeras plataformas sociales, que no obstante han sufrido algunos cambios. Pero que forman parte esencial para entender y desarrollar estrategias que sean efectivas para las organizaciones. Uno de los elementos de la lógica que van Dijck y Poell toman con relevancia es la Programabilidad, definiéndola como una programación en forma de flujo, adquiriendo en gran medida un significado diferente desplazando su énfasis del contenido y las audiencias al código y los usuarios, siendo esto claro ya que para poder establecer un mensaje que genere resultados independientemente estos sean comerciales, de reconocimiento de marca o de simplemente un interacción con el consumidor final. Es necesario que se tomen en cuenta las capacidades de estas plataformas para desencadenar y dirigir las contribuciones. En ese primer momento, se podía establecer la importancia del algoritmo y es que ¿se podría pensar en que la programabilidad es igual a algoritmo?
Hablar de algoritmo es un tema bastante complejo, y necesitaríamos mucho más que un ensayo para poder abordarlo o por lo menos tener algún concepto teórico que permita entender, valga la redundancia, la lógica de cómo en su funcionamiento. Pero es totalmente evidente que en la actualidad cualquiera de las plataformas sociales distribuye su contenido a través de los algoritmos, los mismos que han sido desarrollado por los consumidores de estos medios. Dentro de su obra van Dijck también agrega un nuevo factor dentro de la programabilidad que es el “gustar”. Tal como lo menciona en su texto: “la gustabilidad no es una virtud de manera consciente a una cosa o idea por una persona, sino al resultado de un cálculo algorítmico derivado de la cantidad de clics instantáneos en el botón [me gusta]” (van Dijck, 2016, p. 19). Es aquí que como mercadólogo encuentro uno de los primeros elementos o direcciones a considerar al momento de poder desarrollar la estrategia, y es generar contenidos que puedan ser consumidos y “gustados” por nuestras audiencias o clientes, tomando esto como ventaja, ya que actualmente los medios sociales direccionan las acciones y emociones. En este sentido, me gustaría visualizar que van Dijck concebía este elemento para el desarrollo de estrategias mercadológicas como una “regla de tres” en la que X es el contenido que los públicos objetivos consumen, ven, gustan y siguen, determina el concepto de programabilidad como el contenido que se coloca para atraer a estos consumidores que en conjunto con el algoritmo ayudarán a descubrir lo que debemos hacer para conseguir resultados rentables sobre una campaña, mensaje o estrategia, y la principal labor como estrategas es encontrar esa “X”, ese contenido que es necesario para poder desarrollar la visión.
En las obras consultadas de van Dijck la investigadora habla también de otro termino, en su artículo investigativo lo denomina “un elemento de la lógica de medios sociales”, y en su obra La cultura de la conectividad modifica esta percepción y la convierte en un principio. Definiendo este principio de popularidad como:
Lo que hace que este elemento de la lógica de los medios sociales sea diferente de la lógica de los medios de comunicación de masas es su capacidad para medir la popularidad al mismo tiempo y por lo mismo medios que intenta influir o manipular estas clasificaciones. (van Dijck y Poell, 2013, p12).
Aunado al concepto antes mencionado y principio establecido, se suma algo sobre todo en esta era post COVID-19, y es el hecho de hablar del término “gustabilidad”. En este sentido resalto la definición que da la autora, van Dijck cuando la define como:
Lo que vale para las personas también se aplica a las ideas o cosas de las que se pueden “gustar” la gustabilidad no es una virtud atribuida de manera consciente a una cosa o idea por una persona, sino el resultado de un cálculo algorítmico derivado de la cantidad de clics instantáneos en el botón me gusta” […] “me gusta” delata una predilección ideológica: favorece evaluaciones instantáneas, viscerales, emocionales, y positivas. (van Dijck, 2016, p. 19)
Y es aquí, si retomamos nuevamente la analogía de la regla de tres, donde se une una nueva variante a la ecuación y es la popularidad/gustabilidad. En este sentido la generación de estrategias comunicacionales tiene que tomar en cuenta este factor como vertebra principal: ¿por qué pensar de esta manera? Pues la respuesta que puedo dar es, cuando vemos y analizamos dentro de meta business cuáles son los principales indicadores que evaluar de una estrategia digital, a decir, serían los “me gustan” y el “alcance” en otras palabras, la Popularidad. Entonces podemos reafirmar que van Dijck desde su primer artículo investigativo, empezaba a determinar el núcleo de negocio y la funcionalidad de las redes sociales. Cabe mencionar que en este sentido el texto y las apreciaciones de la autora estudiada, empiezan a dejar de hablar de medios de comunicación social, y establecen a estas plataformas de una manera más evolucionadas, como “ecosistemas conectivos”. Y tal como lo hizo con los elementos anteriores, asciende o eleva digamos, de elemento intrinco de la lógica de los medios sociales a un principio de los ecosistemas conectivos. Cuando se habla de conectividad se está refiriendo a una capacidad socio técnica de estos ecosistemas de conectividad para conectar la información o los contenidos con las actividades de los mismos usuarios. En este sentido van Dijck y Poell (2013) mencionan que la conectividad introduce un elemento bipolar y es la lógica de las redes sociales, siendo esta conexión humana y a la vez conexión automatizada (p.14). Podemos constatar en la actualidad que los diversos ecosistemas conectivos han generado esta conexión humana permitiéndoles y concediéndoles el poder de generar información y contenidos que les permitan ser visibles dentro del mar de usuarios a la vez estos mismos ecosistemas le permiten poder tener el espacio de exhibición. El mismo espacio que a nivel estratégico permite analizar y desarrollar un perfil más puntual de los consumidores. Cabe preguntarse: ¿Cuáles son sus inputs y sus outputs? ¿Qué les gusta comer? o ¿Qué música les gusta escuchar? Análisis que nos permiten diseñar estrategias, táctica o promociones que desencadene una relación más allá de lo social y se convierta en rédito económico. Adicionalmente dentro de esta visión 360 del perfil etnográfico, demográfico y psicográfico de los usuarios esto como parte de un elemento prevalente y que cierra el eslabón de los ecosistemas conectivos, la dataficación, permite calificar, encuestar y sondear respuestas a ciertos aspectos generados desde el usuario, siendo este la “minería de datos”. La misma información que los ecosistemas conectivos han descubierto como su principal activo para la generación de ingresos, esto permite que los ecosistemas conectivos no solamente sean comprendidos como constructos tecno culturales, sino también como estructuras socioeconómicas (van Dijck, 2016, p.33). Aquí es donde los ecosistemas de conectividad han evolucionado a tal grado que se convierten en un ente no solo social sino económico, al ser plataformas en las cuales se genera transaccionalidad.
Cabe traer a colación nuevamente el ejemplo de la regla de tres, sin ser un fanático de las matemáticas, pero creo que es una analogía clara, empezamos determinando que la “X” o denominado incógnita era la que contenido ve la audiencia o el público objetivo, se cuenta con elementos como la programabilidad, la popularidad la conectividad y la dataficación que permitirán darle respuesta a esa X. Pero en este sentido la regla de tres se queda bastante corta, convirtiendo esta analogía en un caso de factores, en donde diversos factores nos ayudaran a dar respuesta a ese X, y así como en las matemáticas existe el álgebra de Baldor, en este mundo de ecosistemas sociales el aporte teórico de José van Dijck podría decirse que de alguna manera deja una visión mercadológica de los mismos y ayuda a desmenuzar en partes, a factorizar y despejar todas esas variables que permitirán descubrir como generar esa conexión con el público objetivo.
El recorrido del que nos hace parte van Dijck dentro de la cultura de la conectividad, permite determinar que no puede existir una visión estratégica o el desarrollo de un plan comercial, sin tomar en cuenta la programabilidad, la conectividad, la popularidad y la dataficación, las mismas que permitirán el desarrollo de elementos y estrategias puntuales que generarán un resultado rentable. Y sobre todo en este mundo tan cambiante y de gran aceleramiento, como menciona van Dijck (van Dijck, 2016, p.37), las nuevas ¿generaciones? agrega un principio adicional a los ecosistemas conectivos, la normalización.
Las nuevas generaciones normalizaron el poder conectarse a través de estas plataformas, para ellos es inconcebible desarrollar una vida normal. Estas nuevas generaciones, del 2000 hasta la fecha por poner una línea de tiempo, están haciendo que las plataformas, las marcas, las estrategias cambien de manera acelerada, llegando a crear microsistemas conectivos, con sus propias programabilidades, popularidades, conexiones y dataficaciones. Lo cual lleva a otra pregunta de estudios para van Dijck, a saber: ¿Cómo ve desde una era post pandemia los ecosistemas conectivos? ¿Los ecosistemas conectivos se convirtieron en el eje central de la globalización? Espero que pronto pueda encontrarme con una nueva obra de van Dijck que me ayude a contestar esas interrogantes.
Referencias
Van Dijck J. & Poell, T. (2013). Entendiendo la lógica de las redes sociales. Medios
y Comunicación, 1(1), 2–14. Traducción con DeepL.
Van Dijck J. (2016). La Cultura de la Conectividad (1. Ed). Siglo Veintiuno Editores.
Javier Gustavo Cervino Cruz es graduado de la Licenciatura en Mercadeo de las Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, desempeñando puestos enfocados en mercadeo y publicidad dentro de instituciones financieras, actualmente estudiante de la Maestría en Gestión Estratégica de la Comunicación, un mercadólogo en un universo de comunicadores, llevando el concepto de océanos azules a otro nivel, conquistando nuevos conocimientos 😊
Desde principios del mes de julio del 2022, Panamá ha vivido una coyuntura interesante en términos de movilización y protesta social. Desde el derrocamiento de la dictadura militar de Manuel Antonio Noriega en 1989, que se dio tras la invasión militar estadounidense y que significó la desestabilización del sistema bancario nacional y la consolidación de la entrada en vigencia del neoliberalismo a través de los paquetes de rescate económico; el país no se vio sumergido en una crisis social de las proporciones actuales.
El alto costo del combustible, la canasta básica, los medicamentos y la electricidad, así como, el mal estado de los planteles educativos y la corrupción, fueron los temas que llevaron a las organizaciones sociales a paralizar el país. Empezando por los maestros del interior del país -luego por los educadores a nivel nacional- y que fueron acuerpados posteriormente por sindicatos, estudiantes, indígenas, centrales de trabajadores organizados, gremios médicos, etc.
Para el politólogo Harry Brown hay una acumulación de demandas insatisfechas que es lo que ha originado las protestas (Swissinfo, 2022), primordialmente vinculadas al manejo de la pandemia por parte de la administración del presidente Laurentino Cortizo, el aumento de la tasa del desempleo al 10%, y del endeudamiento público para pagar planilla del Estado y no en proyectos de inversión y dinamización económica, así como los distintos escándalos de corrupción del actual gobierno. "El estallido social está fuertemente condicionado por la crisis estructural, tanto del modelo de crecimiento sin desarrollo como por un orden político de privilegios altamente concentrado en recursos y en decisiones" (Adames, Swissinfo, 2022). Este estallido paralizó al país por más de quince días y llevó al gobierno a aceptar la recomendación de la iglesia católica de instaurar una mesa de diálogo con los sectores en protesta.
En estas condiciones, se conformó el 21 de julio la mesa de diálogo con representantes de gobierno y organizaciones sociales aglutinadas en las Alianzas Pueblo Unido por la Vida, la Alianza Nacional por los Derechos del Pueblo Organizado (Anadepo), y los grupos organizados de la Comarca Ngäbe-Buglé; y que sería transmitido en directo a través del Sistema Estatal de Radio y Televisión (SERTV) como condición de los manifestantes.
El debate televisado que se ha suscitado en el último mes en la mesa de diálogo en torno al alto costo de la vida, destinar 6% del PIB a educación y la corrupción, llevó a poner en el tapete cuestionamientos sobre el modelo económico y esto a su vez, evidenció los choques entre las posturas del gobierno, las organizaciones sociales y el sector empresarial al respecto. A raíz de estas discusiones surgen dos conceptos, que por encima podrían parecer lo mismo, pero, que sus usos y reivindicaciones nos indican que no. Estos conceptos son“ciudadanía” y “pueblo”. Mientras los movimientos sociales aglutinados en la Alianza Pueblo Unido por la Vida, Anadepo e indígenas, se refieren a las demandas del “pueblo”, en los medios de comunicación y el sector empresarial se habla de la “ciudadanía”, y sus demandas. Las preguntas inmediatas que surgen son ¿hablamos de lo mismo cuando nos referimos al pueblo y la ciudadanía? ¿Sus demandas son las mismas o varían dependiendo de quién las medie? Para efectos de este ensayo se analizarán las entrevistas a los líderes sociales y comentarios vertidos por los periodistas, Fernando Del Rincón de CNN en español y Sabrina Bacal de Televisora Nacional en Panamá (TVN), en el periodo de tiempo del 10 al 25 de julio del 2022 sobre las protestas suscitadas.
Mediación y hegemonía
Para comenzar a responder las preguntas anteriores, se encuadrará el análisis en dos conceptos centrales que interactúan con los de “pueblo” y “ciudadanía”, a saber: hegemonía y mediaciones. En el caso de la hegemonía se utilizará como punto de partida las definiciones que nos dan Martín Barbero (1987) y García Canclini (2004). Para las mediaciones partiremos de la conceptualización que hace Martín Barbero (1987) en su libro De los medios a las mediaciones: Comunicación, cultura y hegemonía'. Estos encuadres permitirán, por un lado, visibilizar ¿cómo a partir de las mediaciones que hacen los medios masivos de información se hace una distinción entre ciudadanía y pueblo? y ¿cómo el discurso hegemónico valida o invalida las demandas y necesidades de cada una de esas categorías?
Los primeros días de julio, cuando recién iniciaban las protestas, todo lo que se conocía sobre las mismas se daba a través de los medios de información tradicional o las redes sociales de las organizaciones en lucha. La narrativa era controlada por los medios de comunicación masiva. En el caso particular de la periodista de TVN, Sabrina Bacal, desde la plataforma del programa Radar, parecía legitimar las protestas e indicaba que eran una reacción a la desconexión del gobierno con la realidad, las necesidades insatisfechas de las mayorías, la pérdida de la confianza y los millones regalados en tiempos de necesidad (Bacal, 2022, s22).
No dudo que haya líderes políticos pescando en río revuelto, pero esa explicación también es insuficiente para señalar la raíz del problema: un descontento ciudadano acumulado durante varios meses y un gobierno desconectado de la realidad” (Bacal, 2022, s:44). Por su lado, el líder sindical y miembro de la Alianza Pueblo Unido por la Vida, Saúl Méndez, en entrevista con CNN en español destaca que la demanda del pueblo panameño es justicia social. Panamá está desde la base, desde el pueblo, desde la democracia directa, reclamando justicia y crear un país de oportunidades para todos y ese tema es esencialmente necesario discutirlo en el momento en el que vive la patria y en el momento en el que el pueblo se levanta contra la injusticia, contra los corruptos y la corrupción, y la mala calidad de vida que tiene hoy día. (Asamblea Replay, 2022, m13s19).
Bacal y Méndez introducen a dos sujetos políticos: el pueblo y la ciudadanía, y pareciera que, aunque son dos sujetos distintos, tanto el pueblo como la ciudadanía demandan lo mismo: un cambio. Pareciera en ese punto de las mediaciones que existe un consenso entre las organizaciones sociales y los medios de comunicación sobre las razones que desataron la protesta social: la injusticia y el desgaste político. Esto encaja perfectamente con cómo Martín Barbero define la hegemonía, no como un proceso de dominación absoluta e impositiva sino como un proceso, un intercambio, en el que se construye la representación social entre diversos actores sociales.
Martín Barbero (1987) define la dominación social ya no como imposición desde un exterior y sin sujetos, sino como un proceso en el que una clase hegemoniza en la medida en que representa intereses que también reconocen de alguna manera como suyos las clases subalternas. “Y ‘en la medida’ significa aquí que no hay hegemonía, sino que ella se hace y deshace, se rehace permanentemente en un "proceso vivido", hecho no sólo de fuerza sino también de sentido, de apropiación del sentido por el poder, de seducción y de complicidad” (p. 85).
Esto es reforzado por García Canclini (2004) quien entiende la hegemonía como un proceso de dirección política e ideológica en el que una clase o sector logra una apropiación preferencial de las instancias de poder en alianza con otras clases. Sin embargo, García Canclini va más allá cuando en su definición y establece que esta alianza “admite espacios donde los grupos subalternos desarrollan prácticas independientes y no siempre funcionales para la reproducción del sistema” (p. 158).
Esto es precisamente lo que ocurre en este caso de estudio. Tanto CNN como TVN no solo definen a sus propios sujetos políticos -ciudadanía- sino que también validan las reivindicaciones de este grupo y median la deslegitimación de las reivindicaciones de las organizaciones sociales de la mesa del diálogo, a pesar de abrirles, de manera ocasional, espacios de entrevistas para que planteen sus puntos de vista.
Cuando los ciudadanos panameños estamos haciendo ajustes a nuestra economía, cuando no podemos pagar muchas veces, por ejemplo, la escuela privada porque ya los recursos no dan porque ha aumentado el costo de vida y tú ves a los diputados panameños celebran con whiskey de $400, cuando tú ves estos mensajes es cuando entiendes por qué el ciudadano está molesto tanto con el gobierno central y los diputados. (Asamblea Replay, 2022, m33s19).
Como se ha evidenciado “pueblo” y “ciudadanía” no son grupos con las mismas demandas. Son conceptos mediados, por un lado, por los medios de información masiva y hegemónicos, y también por los propios movimientos sociales. Los movimientos sociales, en especial aquellos que se definen a sí mismos como marxistas, también ejercen una mediación sobre el concepto pueblo. Martín Barbero (1987) bien lo explica cuando dice que los marxistas politizan el concepto pueblo al establecer una relación directa de éste con su rol en el plano de las relaciones de producción (p. 26). En palabras de Méndez, “el pueblo tiene derecho a discutir políticas económicas, el pueblo tiene derecho a discutir y tomar las riendas de su propio destino, de hacer una democracia donde se participe, de hacer un democratización de la riqueza” (Asamblea Replay, 2022, m14s32).
Consensos y resistencias
La condición de las organizaciones sociales sentadas en la mesa de diálogo por Panamá (Alianza Pueblo Unido por la Vida, Anadepo y grupos organizados de la Comarca Gnäbe-Buglé) de transmitir en directo los debates que allí se dirimen en los medios de comunicación estatal y sus redes sociales, ha permitido a la población panameña tener acceso a la información en tiempo real y ha ampliado el debate a otros espacios más allá de los programas de opinión. Como explica Martín Barbero (1987), “el campo de las mediaciones se halla constituido por los dispositivos a través de los cuales la hegemonía transforma desde dentro el sentido del trabajo y la vida de la comunidad'' (p. 207). Se ha logrado extender el campo de las mediaciones a otros espacios fuera de los medios de información tradicional y se les quitó el control absoluto de la narrativa. En consecuencia, se ha generado una nueva lucha entre los sectores de poder y quienes se le oponen en el plano comunicacional y es que, mientras se esperaba que el gobierno y las organizaciones sociales debatirían estrictamente sobre el alto costo de la vida, educación y la corrupción, las alianzas allí representadas han centrado el debate en el problema de fondo: la crítica al modelo económico.
Este cuestionamiento del modelo económico en Panamá ha encendido las alertas del sector empresarial -quien no tiene representación en la mesa y que no se opuso a eso en un principio- y quien ha empezado a desarrollar una serie de acciones de comunicación intensivas (conferencias de prensa, participación en programas y espacios de opinión, etc.), de manera directa o indirecta a través de periodistas, para retomar el control de la narrativa e indicar que el problema de fondo es la corrupción y no el modelo, al mismo tiempo que buscan alertar sobre los grupos que quieren hacer de Panamá una nación socialista.
“No es claro si estamos viendo el comienzo del fin de esta grave crisis nacional. Hay una mesa única del diálogo que corre el riesgo de abarcar demasiados temas y polarizar aún más a la opinión pública con debates filosóficos que, aunque son necesarios, no abordan la implementación de las medidas urgentes que requieren para que se dejen de malgastar los recursos de todos y se mejore la calidad de vida de los ciudadanos más afectados por la emergencia socioeconómica” (Bacal, 2022, s30).
Esta postura es un claro ejemplo de lo que Martín Barbero (1987) definió con la resolución tecnocrática de lo político, es decir, se prescinde del debate público y se delega esa función a los expertos técnicos para que definan el futuro del país. “La tendencia es entonces a dejar sin sentido las contradicciones por considerarlas no como expresiones de conflictos, sino como residuos de ambigüedad. Nos hallamos ante una racionalidad que disuelve "lo político". Pues lo político es justamente la asunción de la opacidad de lo social en cuanto realidad conflictiva y cambiante, asunción que se realiza a través del incremento de la red de mediaciones y de la lucha por la construcción del sentido de la convivencia social” (p. 224).
La preocupación de los sectores de poder va en función de haber admitido, para decirlo en términos de García Canclini, o dado demasiado espacio a los sectores opuestos para disputar el discurso hegemónico sobre el poder y lo que necesita el país en concreto. El periodista de CNN, Fernando del Rincón, posterior a una entrevista a la representante del Movimiento Independiente de Panamá (MOVIN), Anette Planells, concluyó que se debía prestar especial atención a lo que ocurría en Panamá. “Esto que está pasando abre la puerta o es la oportunidad para esa izquierda radical latinoamericana, para meterse en el medio y allí es donde también hay que preocuparse. Y ese tema hay que hablarlo, traerlo a la mesa” (Asamblea Replay, 2022, m34s19).
Méndez (2022) por su parte afirma que han sido 32 años de democracia en la que el contubernio del poder económico y político han sometido a las personas a las peores condiciones de vida y que la población panameña ha sido realmente paciente en esperar cambios:
Lo que hoy reclama el pueblo panameño es justicia social porque los empresarios especulan con los precios de forma brutal, incrementan los precios de los medicamentos, los alimentos, la electricidad y ahora el combustible de forma indiscriminada y esta vez han ido arrinconando al pueblo panameño en las condiciones que nos encontramos. (m7s48).
En la sociedad panameña parece que existe un consenso entre ciertos sectores de poder político-económico y las organizaciones sociales y ese consenso gira en torno a que algo tiene que cambiar. La política tradicional está desprestigiada, la corrupción y la desigualdad es muy profunda, y el futuro político es muy incierto. Sin embargo, existe un disenso enorme entre el “pueblo” y la “ciudadanía” y es que no se ponen de acuerdo en qué es lo que tiene que cambiar ¿debe cambiar el modelo económico o la forma de gobernar? Esta falta de consenso entre los sectores de poder y los movimientos sociales es la que establece la permanencia de la resistencia del “pueblo”.
Mientras los sectores empresariales y la ciudadanía, entendida como aquellos grupos que se identifican con lo culto, con lo pacífico y el libre mercado, reivindican que el problema es la forma corrupta de gobernar y que se debe procurar un libre mercado real, los movimientos sociales de la mesa del diálogo insisten que lo que tiene que cambiar es el modelo económico porque la corrupción es solo un problema más que se desprende del mismo. En este debate, es necesario traer a colación a García Canclini (2004) que afirma que no debe pensarse la masa como sumisa, que se deja ilusionar siempre sobre lo que quiere y que, en la medida que admitamos que su dependencia deriva, en parte, de que encuentra en la acción hegemónica cierta utilidad para sus necesidades, ellas prestan su consenso, concediendo a la hegemonía una cierta legitimidad (p. 160).
En el medio de esta disputa entre sectores de poder y las organizaciones sociales en resistencia, se encuentra una población que empieza a polarizarse entre si el problema recae sobre la corrupción o el sistema. Quienes abogan por el libre mercado toman como bandera la lucha frontal contra la corrupción, mientras que quienes denuncian los problemas sistémicos retoman la consigna del cambio del modelo.
No se habla de lo mismo cuando nos referimos al pueblo y la ciudadanía al menos en el contexto del estallido social en Panamá. Ambos conceptos están cargados de elementos ideológicos y están mediados por sectores que tienen intereses y reivindicaciones particulares, por eso, tampoco demandan lo mismo. Las demandas están determinadas no sólo por los intereses de los grupos sino también por las necesidades y aspiraciones que busca satisfacer la población panameña en lo cotidiano de la vida.
Pueblo y ciudadanía podrían considerarse de esta manera como una lucha de clases en el campo de la semántica o desde la perspectiva de los estudios culturales, una lucha por la hegemonía. Es decir, por “la puesta en marcha de un dispositivo de reconocimiento y la operación de expropiación” (Martín Barbero, 1987, p. 88).
Bacal, S. [@sabribacal]. (2002, 10 de julio). Mis conclusiones de #RadarTVN….El despilfarro, las botellas, los millones regalados en tiempos de necesidad y la desconexión con la realidad [video]. Instagram. https://www.instagram.com/p/Cf1otGtjaI7/
__ [@sabribacal]. (2002, 24 de julio). Mi conclusión en #RadarTVN: No es claro si estamos viendo el comienzo del fin de esta grave crisis nacional. Hay una[video]. Instagram. https://www.instagram.com/p/CgZpy_2DfsF/
García Canclini, N. (2004). ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de lo popular? En Culturas populares e indígenas. Diálogos en la acción, primera etapa. DGCPI. (pp.153-165).
Martín Barbero, J. ([1987] 2010). De los medios a las mediaciones: Comunicación, cultura y hegemonía. Anthropos.
Ivonne M. Rodríguez Díaz es panameña. Estudió Periodismo en la Universidad de Panamá. Tiene un posgrado en Docencia Superior de la Universidad de Panamá y cursó estudios de Maestría en la Universidad de Costa Rica (solo un año), en la carrera de Comunicación y Desarrollo.
¿Cómo se construye la figura del héroe en el cine bélico, según Martín Barbero (1987)?
El proceso de formación y orígenes del melodrama a través de la transformación del teatro expresado por medio de la interacción de cuatro géneros: novela negra, epopeya, tragedia y comedia y cómo han evolucionado a lo largo de la historia
hasta la modernidad en la industria cultural. Este espectáculo total que representa
el melodrama tiene como eje central cuatro sentimientos básicos — miedo,
entusiasmo, lástima y risa— a ellos se hace corresponder cuatro tipos de
sensaciones —terribles, excitantes, tiernas y burlescas— personificadas o
"vividas" por cuatro personajes —el Traidor, el Justiciero, la Víctima y el Bobo—,
que al juntarse realizan la revoltura de cuatro géneros: novela negra, epopeya,
tragedia y comedia. Estas personificaciones creadas facilitan al espectador
identificarse con estas formas de escenificar las tensiones y conflictos sociales,
acompañados de la retórica del exceso (Martín Barbero, 1987, pp.128-129).
Para efectos de este estudio, la figura del justiciero, que también toma la del héroe
que da forma tradicional es representado por lo generoso y sensible, la contrafigura
del Traidor, tal como lo retratan en las películas como aquel que da la vida por su
patria, su familia, amigos, truncando la tragedia (Martín Barbero, 1987, p.130).
Creación de la industria cultural por la Escuela de Frankfurt
De acuerdo a los creadores del concepto de “industria cultural”, la escuela de
Frankfurt, cuyos máximos representantes Max Horkheimer y Theodor Adorno,
según los cuales el espectador deja de pensar por sí mismo y es manipulado,
se controla su libertad de pensamiento y criterio a través del uso de los medios
de comunicación, en este caso por medio del melodrama que estaba destinado
a crear y provocar emociones que generaban las interpretaciones de los actores,
imprimiendo un drama profundo a su interpretación con la intención de conmover
Allí se busca pensar la dialéctica histórica que arrancando de la razón ilustrada
desemboca en la irracionalidad que articula totalitarismo político y masificación
cultural como las dos caras de una misma dinámica. (Martín Barbero,1987, p.50).Es en el género del cine bélico que nos da la oportunidad de observar cómo se
puede desvirtuar la memoria histórica y manipularla según los intereses del
productor o sus financiadores, como lo analizaremos más adelante a través de
la icónica cinta Salvando al Soldado Ryan. Siempre se ha sabido de un control
total de los que ejercen la autoridad sobre los distintos rubros del arte, y el
melodrama no escapó desde sus inicios a esa forma masificada de sometimiento,
que obedeció siempre a los que ostentaban el poderío económico y, por lo tanto,
político, que funciona como una especie de recordatorio de que la libertad y la
democracia son derechos que algunos le otorgan a esas masas, que lo ven como
medio de expresión popular llenando la expectativa de un público ávido de
emociones y que espera a través de cada puesta en escena una representación
de su propia vida proyectada o su deseo de ser retratado y dándose el permiso
como espectador de experimentar el descontrol de sus emociones. Antes de ser
un medio de propaganda, el melodrama será el espejo de una conciencia colectiva
(Martín Barbero, 1987, p.124) razón por la cual este género ha sido
abundantemente estudiado tanto en la literatura como en la narrativa
cinematográfica. Más allá de la discusión pertinente del concepto propuesto por
Martín Barbero en su obra De los medios a las mediaciones: Cultura,
comunicación y hegemonía , el melodrama se entiende como una forma de
reconversión del teatro, en la que se pone énfasis en los rasgos que refuerzan
las características básicas de los personajes, así como en las tramas previsibles,
lo que produce una clara codificación de los contenidos, que contribuye a una
complicidad de clase y de cultura con el público que ve las representaciones.
La complicidad con el nuevo público popular y el tipo de demarcación cultural que
ella traza son las claves que nos permiten situar el melodrama en el vértice mismo
del proceso que lleva de lo popular a lo masivo [...] arranca con la constitución de
un discurso homogéneo una imagen unificada de lo popular, primera figura de la
masa (Martín Barbero. M. p. 125). En el melodrama las expresiones son
enfatizadas a través de las actuaciones exageradas, es decir, que sobresales los
gestos o rasgos que representan la moral de cada personaje, logrando que el
espectador sienta su identificación (o reconocimiento del rol) con cada uno
de ellos. Entender la estética del estereotipo del héroe nos ayuda a comprender
ciertas circunstancias de nuestra propia realidad, según Martín Barbero (1987):
El emparentamiento del cine con el melodrama no es sólo temático, buena parte de
los trucos que lo preparan, y de los que echará mano para producir su " magia"
están ya ahí [...] El efectismo de la puesta en escena se corresponderá con un
modo peculiar de actuación ética [...] Correspondencia que es coherente con un
espectáculo en el que lo importante es lo que se ve, pero que a su vez nos
remite a la fuerte codificación que las figuras y los gestos corporales tienen
en la cultura popular (Martin Barbero,1987, pp. 126 - 127).
Cine bélico y cultura
Lo que se propone en este ensayo es estudiar una película del cine bélico estadounidense, creada en la era contemporánea y enmarcada en la
temática de la guerra en el siglo XX, basada en hechos reales, pero adaptada
para recrear una imagen de trasfondo que dedica un homenaje a las fuerzas
armadas y poderío militar de los Estados Unidos, donde su personaje principal
retrata el estereotipo de héroe, cumpliendo su servicio militar y rindiendo honor
a la nación. Desde la propuesta narrativa de la película Salvando al Soldado Ryan tomaremos como fenómeno de estudio ¿Cómo se construye la figura del héroe
según (Martín Barbero, 1987, pp.128-132)? ¿Qué revelan estos personajes
sobre el estereotipo de masculinidad?, premisas sobre las cuales se construye
una visión de la realidad que busca glorificar a sus mitos del pasado, desde
exploradores o aventureros hasta héroes o forajidos, el cine se convirtió en una
fábrica de sueños permitiendo crear un estilo, una filosofía de vida, que trataron de
transmitir los propios fundadores de los grandes estudios del cine, basados en
intereses ideológicos, políticos y económicos. Según los datos de
La cinta Salvando al soldado Ryan, fue estrenada en 1998 y ambientada en la invasión de Normandía llamada en clave OperaciónOverlord, fue la operación militar efectuada por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial que culminó con la liberación de los territorios de Europa occidental ocupados por la Alemania nazi. La historia presenta al capitán John H. Miller del ejército de los Estados Unidos y siete hombres, en busca de un paracaidista, el soldado James Francis Ryan, que ha perdido a sus tres hermanos en combate. La historia nació como un homenaje de Steven Spielberg a su padre, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, y fue inspirada en los hermanos Niland, fueron cuatro estadounidenses de Tonawanda, Nueva York, que sirvieron en las fuerzas armadas durante la Segunda Guerra Mundial, dos de ellos sobrevivieron a la guerra, pero durante un tiempo se creyó que sólo uno, Frederick Niland, había sobrevivido. Frederick fue enviado de vuelta a los Estados Unidos para completar allí su servicio, y posteriormente descubrió que su hermano Edward, dado por muerto, estaba en un campo de prisioneros de guerra japonés en Birmania. Desde su estreno, Salvando al Soldado Ryan está considerada como una de las mejores películas jamás filmadas y renovó el interés general por la Segunda Guerra Mundial y fue nominada a 11 premios Óscar. En 2007 el American Film Institute(conocido en español Instituto Estadounidense del Cine)la consideró una de las 100 mejores películas estadounidenses de la historia y en 2014 fue incluida en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos para ser preservada por ser cultural, histórica o estéticamente importante. Ahora bien, las críticas más fuertes suscitadas tras su estreno, enfatizan sobre el mensaje que representa la misión encomendada a estos soldados, esa ambigua inconsecuencia porque resulta irónico que en tiempos de dureza de la guerra los altos mandos decidan un acto de humanidad, que supone una parodia de humanismo, puesto que quienes se internan en la caótica búsqueda, sin tener una idea muy clara ni de sus respectivas posiciones ni de las posibilidades reales de cada uno de ellos, se entrecruzan con otras batallas, ayudan ocasionalmente a algún pelotón, matan y avanzan en busca de un soldado del que solo conocen su nombre, incluso tropezando con alguno que comparte el mismo apellido y cuya confusión hace hincapié en lo irónico de su misión y como es lógico, muchos de los hombres enviados a salvar al soldado Ryan morirán en el empeño. Finalmente, Ryan, una vez encontrado, se siente avergonzado del trato al que se le quiere someter y se niega a marcharse, exigiendo permanecer con su propia compañía, embarcada en la defensa casi suicida de un puente fundamental para el avance de los aliados. El problema principal en la narrativa que posee Salvar al soldado Ryan suscita bajo una paradoja que brinda una mirada de dureza sobre el fenómeno de la guerra en su sentido más abstracto, se entiende: aquí da igual quiénes son los defensores de la democracia y quiénes de la barbarie, pues está claro que ambos son capaces de incurrir en el mismo salvajismo que es la lucha por la mera supervivencia, pero acaba desvirtuando bastante porque también acaba haciéndose presente la glorificación del americanismo, el sacrificio del buen soldado americano por el ideal que lo llevó a combatir y Ryan el personaje por el que tantos esfuerzos, se van a poner en marcha no es importante por sí mismo sino como mero símbolo de la imposibilidad del humanitarismo en tiempos de horror.
Tobar Quiñones, J. (2018, 14 de febrero) Sistemas políticos y sociales. https://frankfurthoy.com/que-es-la-escuela-de-frankfurt/
Cindy Yamileth Diaz De Teos es graduada por la Universidad Don Bosco de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, en la cual se inició, motivada por su interés en la producción audiovisual, el fotoperiodismo y la producción de cine comunitario.
Actualmente se desempeña como Coordinadora de Comunicaciones en la Universidad Don Bosco.
Elisa Maria Barreto Mejía es graduada de Licenciatura en Mercadeo de la UCA.
Le interesan los temas relacionados al arte, apreciar una obra, una pintura, el teatro de títeres y la lectura. Es fan apasionada de las obras literarias de Gabriel Garcia Márquez y su realismo mágico.