Nuria Mariela Quintanilla Ramírez
“Perris […], psss, psss,
perrito, chuchito colorado, […] ¿Querés entrar mientras pasa la lluvia?”, (Salazar,
2021, m1s32) son las palabras con las que Lula inicia el primer capítulo del reconocido
programa estatal para la primera infancia, La Casa de Lula. Así, hace entrar
a su vivienda a Muli, un can callejero que estaba a punto de ser
atropellado por un automóvil bajo una torrencial tormenta, para ofrecerle
abrigo, un sitio donde dormir y convertirlo en parte de su hogar.
La serie que se estrenó el 14 de junio de 2021 y que se transmite todas
las mañanas por canal 10 se conforma de cuatro personajes que son títeres que
representan a animales de identidad salvadoreña: Tin, un tacuacín; Muli, un
perro “aguacatero”; Mish, una gata; y Pía, la gallina. Además de la protagonista:
Lula, una niña salvadoreña; “la casa”, una voz en off que aparece en
medio de las escenas para explicar determinadas palabras o mediar entre los
personajes y “el Árbol de la Vida”, que da consejos a Lula.
Fuente: https://diarioelsalvador.com/canal-10-estrenara-produccion-nacional-sobre-primera-infancia/91562/
De acuerdo con los medios de comunicación estatales, el programa surgió
como parte de la política “Crecer Juntos”, que impulsa la primera dama de la
República, Gabriela de Bukele, y tiene como objetivo que la niñez de tres a
seis años “crezca y piense con identidad nacional” a través de canciones e
historias basadas en la cotidianeidad de los salvadoreños
Hasta ahora, ha sacado al aire una temporada de diez episodios que duran
12 minutos cada uno, en los que denota (Hall, 1980) como objetivo principal el
poner como ejemplo la conducta de Lula y del resto de personajes a la niñez del
país, a través de escenas adaptadas al estilo de vida salvadoreño, utilizando
un lenguaje popular y haciendo que el público observador se identifique con los
personajes y las historias presentadas ("connotación”, siguiendo a Hall,
1980, p.5).
Lula es la representación de una niña salvadoreña que habita en Suchitoto, Cuscatlán, uno de los municipios con mayor riqueza cultural en el país. Este personaje tiene una personalidad bondadosa, es amante de los animales, practica los principios y valores que enseñan desde el parvulario en los centros escolares. Además, vive en un hogar donde priman las costumbres y tradiciones salvadoreñas, así como la armonía, alegría y respeto frente al más mínimo conflicto.
Tin, el tacuacín es el menor de los personajes, tiene un
promedio de 3 a 4 años y una personalidad amistosa y es amante del cacao, una
fruta abundante en El Salvador; Mish, la gata, es intrépida, pacífica,
detallista y ordenada; Pía, la gallina, es grotesca, intensa, poco amorosa y un
tanto conflictiva; y Muli, el perro criollo, es alegre y cariñoso.
Luego de traer a este ensayo una breve recreación de los segundos iniciales del primer episodio de la Casa de Lula y conocer su razón de ser, así como las características de sus personajes, surgen las interrogantes que ha dado paso a la realización de este análisis:
¿De qué manera el mensaje que transmite este programa, en sus primeros tres capítulos, cumple el rol de forjar la identidad cultural y nacional en la primera infancia? ¿Por qué este programa podría catalogarse como un instrumento cultural y no como un destructor del pensamiento?
Dos interrogantes que,
a criterio de la autora de este ensayo, están estrechamente ligadas. La segunda de ellas se basa en dos posturas planteadas
en el libro Comunicación y culturas del
consumo de Catanzariti, Carbonaro y Fritz (2021).
La primera postura
corresponde a un enfoque pesimista proveniente de Pierre Bourdieu y
Giovanni Sartori. Bourdieu (citado en Carbonaro et al., 2021, p. 98)
asegura que la televisión “es el peor mal que existe en la sociedad y que no
fomenta el pensamiento, sino que lo destruye porque tiende todo el tiempo a la
espectacularización”.
Por su parte, Sartori
(Op. Cit) sostiene que “por culpa de la televisión se ha llegado a lo que él
define como “el homo videns”, que privilegia lo visible por sobre lo
inteligible. Sartori cree que la televisión, al producir imágenes, anula los
conceptos y por ende la capacidad de entender y pensar”.
Por otro lado, el optimista de Jesús Martín-Barbero y Rey
Fuenzalida “cree que la televisión es el lugar donde se ritualizan las diferentes
formas de interpretar el mundo y crea, entonces, nuevas formas de ser y sentir
social. Desordena las ideas y mezcla los límites dentro del campo de la
cultura”. (citado en
Carbonaro et al., 2021, p. 98)
La casa de Lula constituiría de esta manera un modelo de vida
familiar que permite que el público (los niños y niñas de tres a seis años) se
relacionen o identifiquen con el programa; además a través de esas historias
tan apegadas a la cotidianeidad da paso a que la niñez pueda crear sus propias
ideas acerca de la realidad y conocer rasgos de la identidad nacional.
De acuerdo con Catanzariti, Carbonaro y Fritz (2021) uno de los
principales fines de los programas televisivos es precisamente estar inmersos
en la rutina de los receptores por medio del uso de instrumentos narrativos,
que en el caso de La Casa de Lula son bastante tradicionales, sus
relatos siempre tienen una introducción, un desarrollo y un desenlace de forma
continua. Tal y como los explican Catanzariti, Carbonaro y Fritz (2021), estos
programas infantiles “generan un ritmo propio de la televisión: se plantea la
situación, se impone el conflicto, y luego su resolución, para comenzar
nuevamente desde el inicio” (p. 102).
Asimismo, los autores describen la televisión como “un medio que utiliza
recursos para contar historias, que funciona como una máquina de crear relatos
y narraciones que toman forma discursiva en los programas televisivos y que
además tiene como objetivo formar, informar, y entretener” (Carbonaro et al., 2021, p. 121)
Los tres episodios analizados para la elaboración de este ensayo han
puesto en escena breves historias basadas en situaciones y rituales tradicionales
en el país; además, el escenario principal ha sido la vivienda de Lula. Una
casita de estilo colonial, con muebles y una ventana de madera, con vista hacia
un árbol que refleja la luz de un atardecer típico de Suchitoto. El primer
capítulo se llama “alguien nuevo”, el segundo “el cumpleaños de Pía” y el
tercero “el huerto”.
Cabe destacar que, en su
estreno, La Casa de Lula se convirtió en una alternativa importante de aprendizaje
y entretenimiento para la primera infancia durante el confinamiento por la
pandemia de la Covid-19, sobre todo para aquellos que estudian en escuelas
públicas, ya que, como parte de las medidas para continuar los estudios a la
distancia, el Ministerio de Educación lanzó la franja educativa, Aprendamos
en Casa, donde los estudiantes debían mirar cada mañana las clases
televisadas.
Para el caso, los alumnos de kinder, parvulario y primer grado también
han tenido que ver los episodios de La Casa de Lula. Como bien lo menciona Méndez Shiff en su artículo “la pandemia no estaba en ningún guion” (Carbonaro et al., 2021, p. 102). Sin embargo,
ayudó a fortalecer las características de la televisión y a enganchar
nuevamente a las audiencias con programas creativos.
Cada mañana, a las ocho en punto suena y aparece en la pantalla chica la
inconfundible “intro” de La casa de Lula, en el canal estatal. Los niños y
niñas saben que el programa está por iniciar, aunque no estén frente al
televisor, el simple sonido es suficiente para que sepan que se trata “de las
aventuras de Lula”.
Catanzariti, Carbonaro y Fritz (2021) afirman que tanto las novelas como un programa infantil pueden “estar tan presentes en la vida cotidiana que se termina asociando su programación con determinados eventos como el regreso del colegio o la hora de la cena (p. 97), en este caso la hora del desayuno.
Más allá de la incidencia en las actividades que desarrolla la niñez como parte de su rutina, los personajes de La Casa de Lula incorporan en sus formas de expresión una amplia cantidad de modismos, que contribuyen a generar una cercanía con los televidentes porque crea un sentido de identificación y confianza. Como lo explican los citados autores, a través de los dialectos, el tipo de lenguaje, la vestimenta, los rasgos físicos de los personajes y los tonos de voz., “la televisión crea una identidad nacional, que contribuye y denota a la vez las bases comunes de la identidad y cultura nacionales” (p.97).
En ese sentido, se puede decir que en base a sus planteamientos, que son una compilación de conceptos y posturas de diferentes expertos en las comunicaciones, sociología y la cultura como Jesús Martín Barbero, Guillermo Orozco Gómez, Pierre Bourdieu, entre otros, que La Casa de Lula cumple con una de las principales características de la televisión que fomenta la identidad nacional y cultural en la primera infancia. Pero ¿de qué manera este programa crea vínculos entre los personajes televisivos y los televidentes? Se debe a que cada personaje apela a ciertas “convenciones, costumbres, modismos y chistes propios” de El Salvador (p. 102).
El uso de palabras propias del país como “bichos” refiriéndose a niños, “chivo” en lugar de bonito, “chuchito” en vez de perro, “aguacatero” por referirse a un can criollo, “guacala”, haciendo referencia a asqueroso, son algunos de las expresiones que se escuchan en los primeros tres episodios de La Casa de Lula y que les dan un sentido de identidad nacional. Además de eso, su contenido incluye anécdotas que acontecen de forma común en el país.
Por ejemplo, en el episodio número uno, que como se mencionó anteriormente, lleva por nombre “alguien nuevo”, narra la situación de los perros callejeros en el país y cómo algunas familias abren las puertas de sus hogares para adoptarlos, así como las discusiones que se generan dentro del hogar porque casi siempre hay miembros de la casa que no están de acuerdo recibir a un canino. Pero otro punto importante de resaltar es que cada episodio del programa transmite una enseñanza, para el caso en este primer fragmento, la intención del programa es inculcar en la niñez el respeto hacia la vida de los animales. “Todo lo que haces por los animalitos, lo haces porque los amas, es ese amor el que te motiva a bañarlos, alimentarlos, educarlos y protegerlos” (Salazar, 2021, m6s36) expresa en medio del episodio El Árbol de la Vida, como una forma de consejo hacia Lula, cuando tiene dudas sobre adoptar al perro Muli.
Se puede interpretar que la intención de este mensaje y la existencia del personaje El Árbol de la Vida dentro del programa es darle el sentido educativo y cumplir el objetivo de “formar” (Catanzariti, Carbonaro y Fritz, 2021, p. 98). Del mismo modo, en el episodio dos, “el cumpleaños de Pía” se transmite el valor de la familia y que pueda estar compuesta por personas con maneras de pensar muy distintas entre sí y hasta con animales. “Una familia es un conjunto de individuos que conviven, comparten sueños, ideas y en fin, la vida. Las familias comparten lazos afectivos, es decir que se aman […] ¡como nosotros!”, dice La Casa en voz en off (Salazar, 2021, m7s56). Y es que, La Casa de Lula como todo género televisivo “no es del todo puro” (Carbonaro et al., 2021, p.102) sino que tiene una mezcla e influencia de otras categorías. Dentro de un mismo episodio se incluyen pequeñas secciones de entretenimiento o humor, con rasgos populares y culturales, específicamente cuando Lula comparte con sus amigos y meramente educativa e informativa cuando intervienen los personajes La Casa y el Árbol de la Vida.
Lo mismo sucede en el episodio tres llamado El Huerto, donde Lula y el resto de los personajes aprende el origen de los frijoles, el cacao, las tortillas, del pan francés, así como las diferencias entre las verduras y las frutas. En este capítulo, los personajes acuden al Árbol de la Vida, que actúa como un maestro que les explica con palabras sencillas acorde para la primera infancia, la procedencia de los alimentos. "Las tortillas se hacen de maíz, que nace en mazorcas porque es un cereal, que luego molido de convierte en harina para tortillas” de forma sencilla explica el Árbol de la Vida (Salazar, 2021, m6s02).
Tienen basta razón Catanzariti, Carbonaro y Fritz, cuando dicen que “los géneros mutan con el paso del tiempo e incorporan nuevas narrativas” (p. 102). Indiscutiblemente, hace unas cuantas décadas pudieron existir distintos programas educativos infantiles que si bien, en gran parte tenían la misma finalidad de los actuales, permanecieron en lo que Scolari (2008) llama “la neotelevisión” (p.231).
Para el citado autor, este fenómeno estableció la oposición entre “información y entretenimiento, anulando las diferencias entre realidad y ficción” que sumergían a las audiencias en un flujo televisivo que los acompañaba durante sus jornadas” (p.226). Y si, es un hecho que las características de la neotelevisión siguen teniendo influencias en lo que transmite la televisión. Sin embargo, se concuerda con Scolari, al tener en claro que ya no puede decirse que la televisión continua el siendo el soporte o medio más utilizado o con la misma funcionalidad de hace algunos años.
Según Scolari (2008), ahora,
además, se ha tenido una evolución mediática a la que llama “hipertelevisión”,
que proviene de “experiencias de consumo hipertextual como la navegación en
internet, los videojuegos o el trabajo multitasking
con diferentes aplicaciones-ventanas al mismo tiempo” (p. 229). En definitiva,
la Casa de Lula está dentro de una “hipertelevisión” que, como la
mayoría de los programas, noticieros, entrevistas, etcétera, ha pasado de un
plano tradicional a las plataformas digitales, generando en este caso una
interacción más fuerte con sus audiencias.
De hecho, La Casa de Lula
transmite sus episodios por YouTube y Facebook, en la primera de
estas, los tres capítulos que se analizaron tienen cifras de visualizaciones
que rondan entre las 20000 a 23000.
Además, el programa analizado en este ensayo cumple con las características de la “hipertelevisión” planteadas por Scolari (2008), que son: ruptura de la secuencialidad, extensión narrativa, intertextualidad desenfrenada, ritmo acelerado, fragmentación de la pantalla y multiplicidad de programas narrativo (pp. 226-229). La Casa de Lula tiene una extensión narrativa, ya que sus historias o relatos no se agotan en un solo capítulo ni en una temporada, de hecho, a pesar de que los diez episodios de la primera temporada ya fueron trasmitidos, los medios gubernamentales han anunciado que ya trabajan en una segunda temporada. Es importante mencionar que además los capítulos que conforman el programa, también se han transmitido episodios especiales como “Expo2020 Dubai”, donde Lula viaja con sus amigos hacia dicho país para intercambiar datos culturales entre ambas naciones.
También, para la época
navideña se transmitió un especial de “felices fiestas” de La Casa de Lula,
donde los personajes rompieron con la “cuarta pared” como la llama Viramontes
en el artículo ¿Qué es la cuarta pared y
cómo se rompe? (Carbonaro, et al., 2021, p. 106). Viramontes explica
que esto se refiere a cuando los actores se dirigen directamente al público,
para simular una interacción más cercana con los receptores y recibir una mayor
atención en el mensaje que se está presentando.
Por otro lado, la llamada cuarta pared es la pantalla chica es un término que se acuñó en el teatro, pero que trascendió al cine y a otros géneros televisivos como los informativos. “Gracias por acompañarnos y reír con nosotros. Desde aquí les deseamos ¡felices fiestas!” (Salazar, 2021, m2s55) expresaron las marionetas que dan vida a La Casa de Lula, dirigiendo sus miradas y saludos hacia la cámara. Catanzariti, Carbonaro y Fritz (2021) afirman que utilizar este recurso provoca un gran acercamiento y confianza por parte del televidente haciendo parte de su entorno a los personajes televisivos. Entonces, ¿se podría decir que la producción y narrativa de La Casa de Lula ha sido diseñada correctamente, en el sentido comunicacional, para inculcar la identidad cultural salvadoreña en la primera infancia? Para la autora de este ensayo la respuesta es afirmativa.
El programa educativo infantil reúne las características de ser un instrumento cultural del Estado salvadoreño que busca incidir en los pensamientos y el aprendizaje de la primera infancia, inculcándole el sentido de pertenencia a la nación a partir de que se relacionen y conozcan las costumbres y tradiciones del país, entre estas, el lenguaje cotidiano y popular, las celebraciones típicas de cada época, rasgos étnicos, lugares históricos, la comida típica. Finalmente, luego de haber recorrido un panorama descriptivo de La Casa de Lula desde algunos aportes teóricos de expertos en las comunicaciones y la cultura, se constata que este programa puede catalogarse como un elemento cultural y no como un destructor del pensamiento, quedando fuera de la postura pesimista de Bourdieu y Sartori, que se explicó al inicio del ensayo.
Siendo así, y basado en lo expuesto anteriormente, La
Casa de Lula estaría dentro de la postura optimista de Martín-Barbero y
Fuenzalida, porque funciona como un espacio donde se ritualizan distintos modos
de pensar y permite que se creen nuevos a partir de los mensajes que se
transmiten y es que al tratarse de un programa educativo su función es
precisamente dirigir el aprendizaje y los conocimientos de la niñez del país. Ahora bien, serían significativas efectuar nuevas
investigaciones (de la temporada completa, por ejemplo) para conocer de qué
manera ha influido este programa en la conducta y cultura de la primera
infancia, un sector que representa cerca del 14 % de la población
Referencias
Alas, A., (11 de junio de 2021). Canal
10 estrenará «La casa de Lula», una producción nacional en apoyo a la Primera
Infancia. Diario El Salvador.
Carbonaro, E., Catanzariti, L., Fritz, R., (2021).
Política, comunicación y consumo. En Laura Catanzariti, Esteban Carbonaro, Romina
Fritz. Comunicación y culturas del consumo.
Bourdieu, P.; Sartori, G.; Martin Barbero, J. y
Fuenzalida, R. (2021). En L. Catanzariti, E. Carbonaro y R. Fritz. Comunicación
y culturas del consumo, (p. 98).
Salazar, D. (Dirección). (2021). La Casa de Lula
[Episodio 1, 2 y 3]. El Salvador. Obtenido de https://youtu.be/0_LsuSo4b1c
Scolari, C. A. (2008). Economía política de las hipermediaciones:
los textos. En C. A. Scolari, Hipermediaciones: elementos para una teoría
de la comunicación digital interactiva. Editorial Gedisa.
SITEAL, U. (2019). SITEAL. Obtenido de https://siteal.iiep.unesco.org/sites/default/files/sit_informe_pdfs/dppi_el_salvador_26_09_19.pdf

